Por qué la litigación estratégica es el futuro de la reclamación de daños
Las grandes reclamaciones de daños en España bajo el modelo a éxito (honorarios vinculados al resultado) deben someter a una profunda revisión y reenfoque las estrategias de litigación del lado del demandante.
Equipo ESKARIAM
Las grandes reclamaciones de daños en España bajo el modelo a éxito (honorarios vinculados al resultado) deben someter a una profunda revisión y reenfoque las estrategias de litigación del lado del demandante.
Es cierto que se ha litigado mucho, pero con una calidad cuestionable, con estrategias basadas en un ejercicio de repetición que han inundado los tribunales, incluso, en muchos casos, causando enormes dificultades financieras a los despachos abogados que representan a los demandantes. Recientemente, la Sala Primera del Tribunal Supremo derivaba a mediación determinados recurso-masa en el caso del cártel de camiones ante el colapso de los tribunales (Acuerdo del Pleno no Jurisdiccional del 27 de enero de 2026).
Otro argumento a favor de esta revisión son las demandas desestimadas del lado del demandante por falta de esfuerzo probatorio al haber aportado periciales claramente insuficientes. En el otro lado, los demandados han gozado de recursos económicos inagotables y profesionales con un alto nivel de sofisticación. La partida está muy desequilibrada.
Si queremos mejorar los resultados, descongestionar los juzgados y fomentar escenarios para transar, la litigación del demandante debe cambiar.
Es ahí donde entra en juego el concepto de “litigación estratégica”, donde la solidez jurídica de la reclamación debe estar unida a una visión empresarial a medio y largo plazo orientada al resultado.
Todo comienza con la selección del caso que debe pivotar no sólo sobre el imprescindible análisis jurídico de los riesgos de la reclamación, sino también de una adecuada planificación financiera y un exhaustivo examen del mercado
Seguidamente, debemos poder ofrecer a los clientes una propuesta de valor sofisticada formada por abogados especializados, economistas de primer nivel y expertos con un profundo conocimiento del mercado afectado. Los demandados cuentan con este nivel de sofisticación; es momento de que el demandante también la exija.
Evidentemente, contar con estos equipos y desarrollar una litigación de esta envergadura conlleva costes, lo cual obliga a la firma de abogados a dedicar grandes esfuerzos para contar con un ecosistema de financiación independiente, suficiente para costear los equipos especializados y sostener largos procedimientos. La litigación de calidad no es barata, no tiene atajos y requiere de alta capacidad económica. Este elemento cimenta la nueva litigación, donde no sirven las fórmulas del pasado basadas en profesionales poco especializados pero económicos, estrategias de litigación forzadas por la necesidad de reducir costes y anticipar el cobro, aunque sea a costa del resultado.
Finalmente, una vez que el equipo ha sido diseñado para defender con garantías a los clientes, debemos desarrollar estrategias de litigación eficientes para alcanzar resultados tangibles. Dividir la litigación con sentido jurídico y empresarial, plantear demandas test, homogeneizar con criterio las acumulaciones de demandantes y seleccionar cuidadosamente las jurisdicciones donde se vayan a desarrollar los litigios resultan esenciales.
Hoy la litigación compleja exige conocimiento jurídico muy especializado, pero, también, análisis económico exhaustivo, capacidad financiera, inteligencia procesal y equipos capaces de tomar decisiones estratégicas en cada fase del procedimiento.
La diferencia no está en litigar más, sino en litigar mejor.
ESKARIAM se está construyendo en torno a esa idea, teniendo como objetivo una litigación más especializada, más sofisticada y transformadora.
Una forma distinta de entender la abogacía, donde cada asunto se analiza desde una doble perspectiva jurídica y estratégica; donde la selección de los casos responde a criterios de viabilidad, impacto y capacidad de ejecución; y donde el objetivo no es únicamente obtener una compensación económica, sino contribuir a corregir desequilibrios y reforzar mercados más transparentes y competitivos.
Todo ello conecta con nuestra visión: liderar el mercado de reclamaciones de daños siempre del lado del demandante y poner la litigación estratégica al servicio de empresas y colectivos que necesitan equilibrar su posición frente a grandes operadores económicos.
Ese objetivo exige poner siempre al cliente en el centro de lo que hacemos. Solo así podremos generar mejores resultados, con un mayor impacto en el mercado, y lograr que el demandante se posicione a la altura del demandado.
Ese es el espacio en el que opera ESKARIAM.
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